Diario de una adolescente

Esta historia es inventada por Crespi, es decir yo.


Cápitulo 1: Mi vida

Odio mi vida. Para empezar mi nombre: Aurelia. Os parece normal? No se en que pensaban mis padres el día de mi nacimiento. Total, mis amigos me llaman Aura como el karma ese de las personas. Yo esque me muero. Las veces que se han metido con mi nombre. Yo siempre les pego una paliza.

Para proseguir. Tengo un hermano de seis años muy tonto. Mi mejor amiga se llama Amelia y es la mejor chica del mundo. Tuve novio hace seis meses, Carlos. Me engañó con Amelia pero yo la perdone. Luego está Victoria, la muy z**** me cae fatal.

Vivo en un piso, exactamente el 6º A y hay 10 pisos. Al lado del edificio hay un parque verde precioso y muchas fuentes a su alrededor. Un lugar que me aburre.

Saco todo suficientes y en 2º me cayeron dos. Bueno, este año empiezo 4º.  Ya os contaré


Cápitulo 2: El día que se perdió Aitor
Hace tres meses, cuando comenzó el verano, Aitor se perdió. Aitor es mi hermano de seis años. Estabamos jugando en casa y a mi padre le dió un infarto y mis padres fueron al hospital. Vicenta, mi vecina, llegó del supermercado y nos invitó a pasar a su casa mientrás mis padres no estaban. Cerramos la puerta y llegamos.
Fui al baño y al acabar hablé con Vicenta. ¿Dónde estaba Aitor? Mis padres llamaron a casa una hora después:
-¡Aurelia! ¿Por qué no has cogido llaves de casa?
-Se me olvidó...
Mi madre me soltó una bofetada. Corrí al baño de Vicenta y me encerré como si fuera mi propio baño.
-¡¿Dónde está Aitor?!
No le había dicho nada. Quise gritar <<NO LO SÉ>> pero no lo hice. Al rato, salí sigilósamente y salí al balcón donde estaban todos. Mi madre estaba en el suelo derrumbada y mi padre con las manos en la cabeza. Vicenta se había sentado en un rinconcito a rezar. Miré al vacío pero no había nada. ¡Aitor había cruzado por un escondrijo y había llegado al balcón de nuestra casa!
Vicenta cogió una escoba y la puso entre su balcón y el mío. Me agarré fuerte y empezé a cruzar. Mis padres lo sujetaban por un lado pero... ¡Quién lo sujetaba por el otro! Seguí avanzando como podía. Aitor me miraba por el otro lado. Su mirada decía <<No vengas, no te acerques>>
Llegué y cogí a Aitor. Había otro problema. El balcón estaba cerrado y la escoba no aguantaría mas. Una hora después llegaron los bomberos. Ellos rompieron el cristal y cogimos las llaves. Abrimos a mis padres. Me tapé la cara por miedo a otra bofetada pero en cambio mi madre me abrazó. Le abrazé. Así acabo aquel día. Un día impresionante ¿verdad?